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Para los jóvenes de Santa Cruz asociados con la
drogas, toda la comunidad se vuelve un equipo de
tratamiento
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Por Richard Scheinin
Public Access Journalism
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Tan pronto como los adolescentes son
arrestados por abuso de drogas y alcohol en el Condado Santa
Cruz, California, empieza el tratamiento y los servicios de
apoyo.
La supervision se fortalece en el hogar;
podría dar inicio el monitoreo electrónico. El adolescente
y miembros de la familia con el oficial de libertad
condicional; administradores escolares y profesores;
consejeros y trabajadores sociales se reunen semanalmente.
El Condado Santa Cruz — el cual incluye
la ciudad sureña agrícola de Watsonville, hogar de creciente
comunidad latina y mexicana, así como tambien la ciudad más
afluente en la playa de Santa Cruz,— proporciona una imagen
bastante acertada de los adolescentes en el sistema de
justicia juvenil de los EE.UU.: El 80% está involucrado con
las drogas.
Pero esa imagen se ilumina
considerablemente cuando un adolescente llega al
Programa de
Alcohol y Drogas del condado, el cual en años recién pasados
ha visto gran reforma. Los jóvenes que llegan son
examinados y evaluados inmediatamente; a las familias se les
incita a tomar parte en un equipo de tratamiento
“envolvente” que puede incluír a todo el mundo; desde los
padres de familia y los primos, hasta oficiales de libertad
condicional, consejeros de salud mental y el guía espiritual
de la familia.
Exámenes frecuentes de orina — empleados
a pesar de acalorada disputa en el campo, acerca de su valor
— producen consecuencias inmediatas; un juez de la corte
mantiene una bolsa con obsequios cerca de su escritorio, con
los que premia a los adolescentes que obtienen buenos
resultados en la prueba - con pases al cine, CDs y galletas.
Un mal resultado podría significar escribir largo resumen y
otras veces restricciones estrictas en el horario de salida
y llegada a casa.
“Lo que hoy hacemos mejor es coordinar
las diferentes oficinas’, dice Jeffrey Bidmon, asistente del
director de la
división del departamento de libertad
condicional del Condado de Santa Cruz. “En el pasado el
proveedor de tratamientos tenía que esconder del oficial de
libertad condicional, todo conocimiento sobre del uso de
drogas por parte del adolescente. En cuanto a tratamiento
terapéutico, ellos no se encontraban en la misma página.
Era más sobre hacer cumplir las leyes, esa creencia de “Les
vamos a dar una lección”.
Los Mental Health & Substance Abuse
Services del Condado de Santa Cruz también han implementado
programas tradicionales con 12 pasos asociados a AA, con
algo llamado Los Siete Retos, una terapia conductual que
ayuda a que los adolescentes tomen decisiones propias y
saludables sobre su vida; basada en estudios que han
descubierto que aquellos que rompen exitosamente con las
adicciones, pasan por cinco etapas: pre-contemplación,
contemplación, preparación, acción y mantenimiento.
Los cambios en Santa Cruz son parte de
una iniciativa con fuerte base de US$21 millones,
inplementada en 10 ciudades de todo el país por la Fundación
Robert Wood Johnson. Llamado “Recuperando Futuros”, el
programa tiene como objeto mejorar el tratamiento para
jóvenes en problemas con la ley por drogas y alcohol, a
través de un período de cinco años.
Dado que la práctica basada en la
evidencia se vuelve el principio guía de toda medicina — del
cáncer a las enfermedades del corazón, y hoy de la depresión
a la adicción — la ciencia ha empezado a escurrirse del
laboratorio al mundo real. Terapia multi-sistémica también
conocida como “intervención ecológica” y “tratamiento
integrado”, es una de las más fuertes. A pesar de su nombre,
esta recurre al involucramiento familiar y ve al adolescente
dentro un universo más grande que es la familia, la escuela
y el sistema de justicia criminal.
El cambio del paradigma— viendo la
adicción como un problema de salud, no como un asunto de
justicia criminal — ha tenido resultados sorprendentes. Los
oficiales dicen que el número de jóvenes encarcelados en el
Juvenile Hall se ha venido abajo drásticamente, de una cifra
elevada de 60 a 70 en 1997; a 12 cierto día de este año.
“Por US$4,000 al año, usted puede
proporcionar tratamiento efectivo en la comunidad”, dice
Bidmon. “O puede gastar entre $45,000 y $80,000 al año por
un programa residencial, en custodia. Nosotros tuvimos que
echar un vistazo y ver cuál era la posición que en realidad
queríamos defender”.
(Richard Scheinin es
reportero del San Jose Mercury News.)
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