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Libros y películas ofrecen inspiración para alcanzar
— y mantener — la sobriedad
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Por Thom Forbes
Public Access Journalism
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Hace 20 años, cuando quise alcanzar la
sobriedad, encontré inspiración en “The Courage to Change”
(Houghton Mifflin), una colección de conversaciones que
el autor Dennis Wholey condujo sobre alcoholismo, con unas
cuantas docenas de ebrios reformados, incluyendo la cantante
Grace Slick, el escritor Elmore Leonard, y unos cuantos
tipos que yo admiraba, los cuales lanzaron pelotas de
béisbol a 90 m/h.
Dos cosas me impresionaron en particular
cuando leía el libro de Wholey: La inevitable progresión de
la enfermedad y la infinita variedad de recuperaciones.
Esto me dio esperanzas cuando más necesitaba un estimulante
metafísico.
Durante más de una década otro libro,
también titulado “Courage to Change” aunque subtitulado “One
Day at a Time in Al-Anon II”, ha sido consuelo de padres de
familia, cónyuges y amigos de alcohólicos y adictos. Esta
es una “lectura diaria” — una colección de meditaciones
cortas sobre tópicos como la “manipulación” y el “abandonar
algo” que crecen alrededor de historias concisas,
reflexiones y citas.
“Temprano por la mañana solía sentarme en
mi silla favorita y leía antes que mi hija se levantara”,
dice una amiga cuyo esposo es alcohólico. “Esto ayuda a que
uno se detenga y reflexione. Me ayudó a apreciar que el
mejor regalo que uno puede darle a alguien es el poder de
tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores”.
El abuelo del lector diario — hay docenas
impresos enfocando diferentes nichos — es “Twenty-Four Hours
a Day” por Richmond Walker. Publicado por primera vez en
1954, hasta la fecha se han vendido más de 8 millones de
copias en 30 países, de la casa editorial y brazo prolífico
de Hazelden, el centro de rehabilitación de alcohol y drogas
con base en Center City, Minn. Y para continuar con la
práctica de los Alcohólicos Anónimos de llevar “inventario
moral”, el libro enfatiza la responsabilidad del alcohólico
de tratar su enfermedad.
“Esto ayuda a que usted se de cuenta de
que el alcoholismo no viene de la botella; todo es por
defectos de carácter y problemas que tiene la persona, y eso
es lo que usted tiene que cambiar para mantener su sobriedad”,
dice William G. Borchert, quien escribió el libreto de “My
Name Is Bill W.”, una película de1989 para la TV, que ganó
un Emmy para el actor James Woods. El video docu-drama se
ha convertido en un pilar en la recuperación de personas en
todo el mundo, y la Warner Home Video la acaba de volver a
sacar en
DVD.
Borchert también es autor de “The Lois
Wilson Story”, la nueva biografía de Hazelden sobre la
esposa del co-fundador de
AA, cuyos propios logros al fin
están saliendo a la luz. Lois, co-fundadora de
Al-Anon, fue
la primera persona en identificar la adicción como una
“enfermedad de familia”. “Sin Lois no existiría el programa de 12
pasos porque no habría habido un
Bill Wilson”, dice Borchert.
“Ella lo mantuvo durante 17 años de beber horrible, hasta
que encontró la recuperación”.
El libro de recuperación más influyente
es el del propio de Bill Wilson, el clásico de 1939,
“Alcohólicos Anónimos” (AA Services), del cual han salido
cuatro ediciones y se han vendido más de 25 millones de
copias. Y para mantener la tradición de AA del anonimato,
este no lleva su nombre. Casi 1 millón de copias empastadas,
en inglés, son distribuídas cada año; la copia electrónica
de “The Big Book” también puede bajarse del Internet o
leerlo gratis en
www.alcoholics-anonymous.org.
Dos libros me ayudaron a comprender mi
relación con mi hija Carrick, quien es adicta a la heroína.
“Terry” (Plume), del ex
Senador George McGovern, es la
historia de un padre sobre la danza mortal de su hija con
las drogas y el alcohol; desde sus años adolescentes hasta
la mañana cuando la encontraron muerta, congelada a los 45
años, afuera de un bar. “Augusta Gone” (Simon &
Schuster), de Martha Tod Dudman, es la lucha de una madre
por comprender las manipulaciones de su hija adolescente, el
robo, el uso de drogas y la desaparición de casa; así como
también su propia sensación de culpabilidad y dudas.
La propia Carrick dice que la película
alemana “Christiane F.: A True Story”, es el cuento
preventivo más poderoso que ella jamás vio, sobre la
adicción de una adolescente.
“Moyers on Addiction: Close to Home”, una
serie de TV en cinco partes, producida por Bill y Judith
Moyers, fue transmitida por primera vez por la PBS en 1998;
actualmente sigue a la venta y circula en algunas
bibliotecas públicas. Esta es una historia excelente,
además hay una guía disponible para que empleadores,
profesionales de la salud, familias, profesores y el
teleespectador en general, la bajen de:
www.thirteen.org/closetohome/html/guides.html.
Para mí, muchas narrativas informativas
han derramado luz sobre la adicción y su impacto en otros.
“The Harder They Fall” (Hazelden), de Gary Stromberg y Jane
Merrill, como “The Courage to Change”, presentan entrevistas
con celebridades - sobre su adicción y recuperación; y
reafirman tanto el aspecto común como la forma única de la
enfermedad de cada persona. “Drinking: A Love Story” (Delta)
de Caroline Knapp, “A Drinking Life: A Memoir” (Little
Brown) de Pete Hamill, y “The Tender Bar” (Hyperion) de J.R.
Moehringer, son memorias impresionantes de reporteros
periodísticos que capturaron la atracción del alcohol. Por
supuesto, eventualmente los tres autores se dieron cuenta
que tal y como dijo un barman a Moehringer, “La bebida es lo
único que no se perfecciona con la repetición”.
(Thom Forbes es autor, blogger sobre
adicción y recuperación y ex reportero del New York Daily
News.)
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