| |
Los 10 mitos más comunes sobre la adicción — y los
destruyemitos
|
¿Piensa que sabe sobre adicción?
Entonces estos mitos tan comunes podrían parecerle
familiares:
Mito 1: La adicción a las drogas en
una conducta voluntaria.
Usted empieza a usar alcohol u otras
drogas en forma ocasional, y esta es una decisión voluntaria.
Pero con el paso del tiempo algo sucede y usted se convierte
en drogadicto compulsivo. ¿Por qué? Porque con el tiempo
el uso continuado de drogas adictivas cambia su cerebro —
algunas veces en formas dramáticas y tóxicas, en otras más
sutiles, pero virtualmente siempre en formas que dan como
resultado el uso compulsivo, y hasta incontrolable, de
drogas.
Mito 2: La adicción a las drogas es
un defecto de carácter.
La adicción a las drogas es una
enfermedad mental. Todo tipo de drogas — del alcohol a la
heroína — poseen su propio mecanismo para cambiar la forma
como funciona el cerebro. Y sin importar la adicción, los
efectos en el cerebro son similares, variando entre cambios
moleculares y celulares que forman parte del proceso de
memoria y estado de ánimo — hasta la destreza motriz como el
caminar o el hablar. La droga se convierte en el único
motivador más poderoso en su vida.
Mito 3: Usted no puede obligar a
alguien a que se someta a tratamiento.
El tratamiento no tiene que ser
voluntario. Aquellos obligados a someterse a tratamiento
por el sistema legal, pueden tener tanto éxito como aquellos
que entran voluntariamente a dichos tratamientos. Algunas
veces les va mejor y existe mayor probabilidad de que
permanezcan durante más tiempo en el tratamiento y que
completen el programa. En 1999 más de la mitad de
adolescentes admitidos en tratamientos fueron obligados por
el sistema de justicia criminal.
Mito 4: El tratamiento para la
adicción a las drogas debería ser oportunidad de una sóla
vez.
Al igual que muchas otras enfermedades,
la adicción a las drogas es un desorden típicamente crónico.
Algunas personas pueden ‘bajarse del caballo’, o dejar de
usar drogas, empleando como salida el “cold turkey” (o pavo
frío, por la flacidez de la piel y los escalofríos intensos
que produce) o pueden abandonarlas después de recibir
tratamiento sólo una vez en un centro de rehabilitación.
Pero la mayoría de personas que abusan de las drogas
requieren tratamientos más a largo plazo, y en muchas
instancias tratamientos repetidos.
Mito 5: Deberíamos esforzarnos por
encontrar una “bala mágica” para tratar todas las formas de
abuso de drogas.
No existe “una sóla talla” o forma única
como tratamiento contra las drogas, mucho menos una bala
mágica que cure repentinamente la adicción. Diferentes
personas tienen diferentes problemas relacionados con el
abuso de las drogas y responden en forma totalmente
diferente a formas similares de tratamiento, aún cuando
estén consumiendo la misma droga. Como resultado, los
drogadictos necesitan gran variedad de tratamientos y
servicios creados especialmente para sus necesidades únicas.
Encontrar un enfoque que sea personalmente efectivo puede
significar tratar varios y diferentes doctores o centros de
tratamiento, antes de facilitar el programa adecuado al
paciente adecuado.
Mito 6: La gente no necesita
tratamientos. Pueden dejar de usar drogas si en verdad lo
desean.
Es extremadamente difícil para las
personas adictas a las drogas, alcanzar y mantener la
abstinencia a largo plazo. Un estudio muestra que cuando el
uso de drogas a largo plazo cambia las funciones cerebrales
de una persona, esto provoca que ellos ansíen mucho más la
droga, volviendo muchísimo más difícil abandonar el vicio
sin un tratamiento efectivo. Es importante intervenir y
detener tempranamente el abuso de substancias, ya que los
niños se vuelven adictos a las drogas mucho más rápido que
los adultos y corren mucho más riesgo de daño físico, mental
y psicológico.
Mito 7: Sólo el tratamiento no
funciona.
Estudios han demostrado que el
tratamiento reduce hasta en un 60 por ciento del uso de
drogas, y puede reducir significativamente toda actividad
delincuencial durante y después de dicho tratamiento.
También hay evidencia de que el tratamiento para la adicción
reduce el riesgo de enfermedades infecciosas, como la
hepatitis C y el VIH — aquellos que han usado drogas
intravenosas y siguen el tratamiento corren hasta seis veces
menos riesgo de ser infectados con VIH — y la probabilidad
de mantener un trabajo sube hasta un 40 por ciento.
Mito 8: Nadie busca tratamiento en
forma voluntaria hasta que no toca fondo.
Hay muchas cosas que pueden motivar a una
persona a entrar y completar el tratamiento antes que suceda
eso. La presión de parte de familiares y empleadores, así
como también el reconocimiento personal de que se tiene el
problema, pueden ser motivadores poderosos. En los
adolescentes, con frecuencia los padres y administradores
escolares son la fuerza impulsora para que se sometan a
tratamiento antes que la situación se vuelva extrema.
Mito 9: Si están verdaderamente
motivadas, las personas pueden terminar con éxito un
tratamiento contra el abuso de drogas, en un par de semanas.
Para que el tratamiento sea efectivo, el
estudio indica un mínimo de 90 días para pacientes en
programas fuera de hospitales y sin uso de medicamentos; y
21 días en programas a corto plazo, para pacientes
internados en alguna institución. Son esenciales la
supervisión y el apoyo posterior. En programas de
recuperación, el mayor vaticinador de éxito es la duración
del tratamiento. Los pacientes que son tratados por lo
menos durante un año tienen el doble de probabilidad de
permanecer alejados de las drogas; y reciente estudio
comprobó que los adolescentes que no cumplieron o superaron
el tiempo mínimo de tratamiento tienen más del doble de
probabilidad de caer otra vez en el alcohol y las drogas.
Mito 10: La gente que continúa usando
drogas después del tratamiento son caso perdido.
Completar el programa es apenas el primer paso en la lucha
de recuperación que puede durar toda la vida. La adicción
es un desorden crónico; las recaídas ocasionales no
significa que hayan fracasado. El estrés psicológico del
trabajo o problemas familiares, trampas sociales (como
reunirse con alguien del pasado, cuando se usaban drogas) o
del medio ambiente (encontrar calles, objetos o hasta olores
asociados con el uso de drogas) pueden provocar con
facilidad la recaída. El adicto es más vulnerable a una
recaída durante los meses subsiguientes a su alta del
tratamiento. La recuperación es un proceso prolongado que
con frecuencia requiere múltiples intentos antes de
completar y alcanzar una sobriedad consistente.
Fuentes: National Institute on Drug Abuse, National
Institute of Health; Dr. Alan I. Leshner, former director of
the National Institute on Drug Abuse; “The Principles of
Drug Addiction Treatment: A Research-Based Guide” (October
1999); The Partnership for a Drug-Free America.
De Regreso |