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Abundan selecciones que
pueden ayudarle a mantenerse en el camino de la
recuperación |
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Por Jodi
Mailander Farrell
Public Access Journalism
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Allá por 1944, Bill Wilson (fundador de
Alcohólicos Anónimos) observó que “los caminos hacia la
recuperación son muchos”. Hoy eso sigue siendo tan cierto
como nunca, los cual son buenas noticias si usted anda
buscando mantenerse ‘limpio’ y sobrio.
Hoy usted puede encontrar ayuda grupal
que brinda todo tipo de antecedentes y estilos de vida —
nativoamericanos, hispanos, hombres negros, homosexuales y
lesbianas — y creencias — no-seculares, cristianas, judías,
musulmanas.
“Ya no existe sólo un programa de 12
pasos”, dice Pat Taylor, directora ejecutiva de la campaña
Faces & Voices of Recovery. “Parte de todo lo que somos se
debe a que hacemos que la gente hable sobre todo tipo de
caminos que llevan a la recuperación. Si uno no funciona,
hay otros disponibles. La gente tiene que comprender que hay
nuevas oportunidades. La recuperación necesita ser adaptada
a las circunstancias de cada persona”.
Entre opciones cada vez más numerosas y variadas que
aparecen cada día:
Consejo de compañero a compañero en centros de recuperación
comunal, como aquellos establecidos por
Connecticut
Community for Addiction Recovery (CCAR). CCAR convierte a
veteranos recuperado en profesores. A ex alcohólicos y
adictos se les exige asistir a 6 horas de clases que cubren
todo; desde resolución de conflictos y confidencialidad,
hasta ética y servicios de referencia. Una persona recién
llegada a los servicios de CCAR recibe de un entrenador un
examen de recuperación, una vez por semana, durante 12
semanas.
En la recuperación las medicinas son cada
vez más recetadas, especialmente para dependencia severa de
alcohol y drogas. Y aunque en el mercado están apareciendo
constantemente nuevas medicinas –
naltrexone
y acamprosate
para dependencia del alcohol; y clonidine y
buprenorphine
para la dependencia de opiáceos — la recuperación ayudada
por medicamentos tiene sus críticos. De los estimados
900,000 adictos a los narcóticos en los Estados Unidos, casi
179,000 están inscritos en tratamiento de mantenimiento con
metadona. A pesar de la evidencia de que el tratamiento
minimiza la adicción a las drogas y reduce casos de VIH y
actividad criminal, el estigma social por usar una medicina
para combatir otra, hace que muchos escondan su tratamiento
de recuperación asistido por la metadona.
Grupos no religiosos están emergiendo
para aquellos que desean recuperarse invocando un Poder
Superior.
LifeRing Secular Recovery, la organización sin
fines de lucro, con base en California, se identifica a sí
misma como un enfoque de 12 pasos. En las reuniones del
grupo se incita a dar-y-recibir, en diálogo con tonos no
religiosos; todo lo opuesto a la práctica en AA, de monólogo
ininterrumpido.
Dormitorios de sobriedad y consejería
gratis por abuso de sustancias, para adultos jóvenes, son
cada vez más comunes en las centros universitarios.
El
Texas Tech University de Lubbock, Texas, tiene un Centro
para el Estudio de la Recuperación de la Adicción, el cual
proporciona ayuda de tutores, apadrinamiento por compañeros
y ayuda financiera para ex adictos que mantienen su
sobriedad y cierto nivel de calificaciones. El centro no
sólo ofrece reuniones de 12 pasos en el campus, sino
también programas de estudio de abuso de sustancias, como
asignatura secundaria; y programas de becas para maestría o
doctorado en consejería contra la dependencia de químicos.
Las casas de recuperación proporcionan
albergue para mantenerse sobrio.
La Casa Oxford, una red de
hogares de grupo, fundada en 1975 en Maryland, actualmente
tiene más de 10,000 personas viviendo en 1,123 casas a
través de EE.UU., Canadá y Australia. A diferencia de casas
de estadía temporal en las que siempre hay un consejero
reforzando reglas estrictas, los residentes en las Oxford se
gobiernan a sí mismos y pagan sus facturas. En promedio, el
tiempo de estadía es de casi un año. Investigadores de la
Universidad DePaul reportaron el año pasado que los
residentes de la Casa Oxford tienen el menor índice de
recaídas. “Es de sentido común”, dice Paul Molloy, fundador
de la Oxford House y alcohólico en recuperación. “Si usted
vive en un ambiente protegido, usted está más apto a
mantenerse sobrio y limpio de drogas. Los residentes tienen
que votar por cualquier persona nueva, así que usted no bebe
porque no quiere decepcionar a las personas que votaron por
usted”.
Cambio natural o auto-iniciado. A pesar
de todas las alternativas, la mayoría de aquellos
sobreponiéndose a la adicción al alcohol — gente con
adicciones de poco tiempo y menos severas, mayores ingresos
y familias y trabajos estables — nunca pasan por ningún tipo
de tratamiento o programa de apoyo de recuperación. Por
ejemplo, en un año sólo el 12% de las personas con
dependencia al alcohol va a buscar algún tipo de cuidado, y
la mayoría va a AA, aún cuando sea por corto tiempo. “La
vasta mayoría de miembros de AA sólo asisten unos cuantos
meses”, dice Mark Willenbring, director de la División de
Investigaciones del Tratamiento y la Recuperación del Abuso
de Alcohol y del Alcoholismo, en el Bethesda, Md. “Eso no es
necesariamente algo malo. En estudios que han examinado a
estas personas ha resultado que ellos lo continúan usando
meses o años después lo que aprendieron… Y aprenden mucho; a
llegar a la conclusión de que son dependientes del alcohol y
que no pueden volver a beber. Ellos encuentran la forma de
que esto les funcione en su vida y hacen ajustes”.
Acceso a la recuperación. Por primera
vez el gobierno federal está dando - a adictos en
recuperación que reciben ayuda financiera - la capacidad de
elegir o buscar ayuda con un sistema de cupones inusual. Hoy
en su segundo año, el programa de subvenciones de US$100
millones para programas de becas de tres años, sirve a casi
50,000 personas en 14 estados y en una organización tribal,
otorgando cupones en base a la necesidad, ya sea en
tratamiento residencial de 30 días, tres meses o albergue
temporal, encontrar empleo, regresar a estudiar o
simplemente dar transporte. “Cuando usted pregunta a
aquellos luchando con una adicción, QUE es importante en su
vida, ellos no dicen, ‘necesito tratamiento’, o ‘este
programa’. Inmediatamente empiezan a hablar de lo que
esperan de la vida: Trabajo, casa, una cita romántica el
fin de semana — son esas cosas de la vida lo que la gente
necesita para alimentar la recuperación. Cuando la gente
deja de usar y empieza a darse cuenta de estos objetivos en
su vida, la recuperación se ve respaldada”, dice Charles
Curie, administrador de la
Substance Abuse & Mental Health
Services Administration, que superviza el programa.
(Jodi Mailander Farrell es reportera del
Miami Herald.)
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