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Primer reto: Decidir pelear
contra la adicción . Segundo reto: Pagar por ello |
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Por William Celis
Public Access Journalism |
Cada mes el personal del Caron Treatment Facilities, en
Wernersville, Pa., recibe llamadas de casi 2,500 personas
buscando ayuda para pagar un tratamiento que les permita
dejar la adicción.
El volumen de llamadas atrae nuestra atención hacia uno de
los dilemas mas grandes del tratamiento de la adicción.
Usted ha a decidio buscar ayuda, una decisión que le salvará
la vida; ¿pero cómo pagará por ello?
Con 30 días de tratamiento que andan entre los US$14,000 y
los US$30,000, el costo podra parecer insuperable para
aquellos que ya estan en una situación tambaleante, que no
encuentran ayuda para ese gran financiamiento, obstáculos
burocráticos y compañías aseguradoras.
“No es que esté de mala suerte, pero tendrá que enfrentar
muchos obstáculos cuando busque ayuda”, dice el Dr. Eric
Goplerud, director del
Ensuring Solutions to Alcohol
Problems, que examina pólizas de seguros estatales para
el Departamento de Pólizas de Salud en la Universidad George
Washington, de Washington, D.C.
Si vive en Connecticut, Delaware, Indiana, Kentucky,
Minnesota, Nueva Jersey, Vermont o Virginia, entonces tiene
suerte. Las leyes de esos estados requieren que los
aseguradores consideren el alcoholismo como una enfermedad
crónica, ofreciendo igual cobertura como la que ofrecen a
aquellos que padecen de diabetes o cáncer.
Pero hay una cantidad casi igual de estados en los que uno
está virtualmente sin protección. En Arizona, Idaho, Iowa,
Oklahoma y Wyoming, no se exige a los aseguradores que pagen
ese tipo de tratamiento ni los programas de recuperación.
Existe poca uniformidad en el resto de la nación , pero la
cobertura es minima.
Para empezar, el deducible de los tratamientos de acción se
ve severamente reducido. Bajo las más estrictas de
las políticas, se espera que usted asista a tantas visitas
medicas extra como sea necesario, y si acaso necesita el
tratamiento prolongado recomendando para tener más
oportunidad de recuperación, la mayoria de los proveedores
no pagará más de un mes, esto en el mejor de los casos. Si
necesita ayuda para asuntos de salud mental o emocional,
muchas veces combinados con la adicción, sus deducibles
incrementaran muchísimo más.
Puntos de vista ignorantes sobre las causas del abuso de
substancias han dado como resultado la contínua erosión de
cobertura, dijo Goplerud. Las actuales compañías
aseguradoras pagan solo el 25 por ciento de todas las
solicitudes relacionadas con gastos de tratamientos y
recuperación de la adicción de alcohol y drogas, descenso de
un tercio tan reciementemente como de 1991. El saldo es
absorbido mayormente por la ayuda pública, como Medicaid,
y por aquellos ques pueden pagar de su propio bolsillo los
tratamientos basados en sus necesidades.
Eso deja a la mayoría de estadounidenses de bajo o medio
salario, luchando por pagar sus tratamientos, o no
recibiendo tratamiento alguno
Proveedores de tratamientos y programas de recuperación
estan saltando al vacío, ofreciendo ayuda para determinar a
cuánta cobertura tiene derecho uno y dónde encontrala.
Algunos centros proporcionan asistencia financiera.
Caron Treatment Facilities, una centro de tratamiento
y recuperación sin fines de lucro, ofrece lo que llaman
“becas” para ayudar a equilibrar los costos, que oscilan
entre los US$23,000 para adultos y US$25,000 para clientes
menores de 19 años. Los costos cubren un programa de
tratamiento de 31 días y servicios para pacientes que se
encuentran fuera de la clínica. Riggs dice que un 35 por
ciento de los clientes actuales de la Caron recibe algun
tipo de ayuda financiera.
La Caron ha cubierto hasta la mitad de los costos de algunos
clientes, con dinero generado por eventos especiales para
recaudar fondos, como cenas y contribuciones de ex-alumnos –
y hasta de empleados.
El proceso de solicitud es muy parecido al de las tarjetas
de crédito. Caron examina el salario, deudas y rango
crediticio de los aplicantes, ya que el saldo sera
responsabilidad del cliente.
En los lugares de trabajo, los departamentos de beneficios
coorporativos siguen bloqueando el pago de gastos
relacionados con el abuso de substancias. Actitud testaruda
que contribuye a políticas discriminatorias.
El pasado otoño, Goplerud condujo cuatro grupos de
investigación con ejecutivos coorporativos y gerentes de
beneficios, sobre la cobertura ofrecida para los
tratamientos de abusos de substancias en planes de salud
patrocinados por compañías. Aunque varios de los
participantes dijeron estar al tanto de los estudios que
correlacionan factores biológicos a la adicción, “Uno no
tiene que hurgar mucho debajo de la superficie para darse
cuenta que todos dicen no estar seguros de querer pagar por
‘actitutes irresponsables’” dijo Goplerud.
Un pequeño grupo de compañías han creado beneficios,
políticas y prácticas modernas.
Quad Graphics, una gran
compañía privada y empresa comercial en las afueras de
Milwaukee, que imprime la revista Newsweek, ofrece a sus
trabajadores con problemas de adicción, un servicio de 24
horas que les permite tener acceso a profesionales del
cuidado de la salud.
Leyes anticuadas tambien juegan un gran papel en el apoyo
financiero y el acceso limitado a tratamientos. Treinta y
dos estados todavia respaldan estatutos – las leyes
Uniform
Accident and Sickness Policy Provision – aprobados en 1947
que permiten que las compañías de seguro nieguen pagos a
salas de emergencia en hospitales, si usted ha llegado por
un trauma relacionado con el alcohol o las drogas. Para
poder hacer esto y no tener que pagar, los doctores no
reportan abuso de substancias, de esa forma aquellos que
necesitan tratamiento lo reciben.
Goplerud, cuyo centro estudia, entre otras cosas, el impacto
financiero de la adicción al alcohol, llama a estas “leyes
malas”. Cuatro estados y un número de grandes organizaciones
médicas y otras dirigidas por medicos que estan de acuerdo,
han solicitado su revocación.
(William Celis da clases de periodismo en
la University Annenberg School for Communication, del sur de
California. Además es ex reportero del New York Times y del
Wall Street Journal.)
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